El mercado de trabajo en la provincia de Santa Fe atraviesa un período de profunda complejidad. De acuerdo con los últimos datos oficiales del INDEC correspondientes al segundo trimestre de 2026, la desocupación escaló al 8,6% en el Gran Santa Fe y trepó al 11,5% en el Gran Rosario, posicionando a este último aglomerado como el de mayor desempleo en todo el país, superando ampliamente la media nacional del 7,9%.
Ante este panorama, el ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, presentó un radiografía detallada ante el gabinete que expone las deudas de la macroeconomía y los puntos más críticos del entramado sociolaboral santafesino.
La caída del empleo informal y el fin de las «changas»
Uno de los ejes del análisis de Báscolo radica en el comportamiento del empleo no registrado. El funcionario detalló que, a nivel nacional, la pérdida de puestos formales se venía amortiguando con un crecimiento de la informalidad, la cual pasó del 40% al casi 44% en tres años. Sin embargo, este fenómeno de compensación se rompió en el Gran Rosario, donde coincidieron la caída del empleo registrado y la destrucción del trabajo informal.
La manifestación más clara de este deterioro se observa en la construcción residencial de baja escala. Según explicó el ministro en diálogo con LT10, «la changa del arreglo pequeño en la casa (el baño, la cocina, el piso)» prácticamente ha desaparecido. Este freno se corrobora en los corralones de materiales, los cuales registran una fuerte contracción en la «venta de mostrador» debido a la pérdida del poder adquisitivo, el nulo nivel de ahorro y el endeudamiento de las familias.
En el segmento formal, Santa Fe acumula una pérdida de aproximadamente 6.000 puestos de trabajo privados registrados en lo que va del año, lo que representa una baja cercana al 3%.
La industria y el comercio encienden las alarmas
La actividad industrial, principal motor del empleo privado en la provincia por encima del sector comercial, es el foco de mayor preocupación para el gobierno santafesino. El impacto de las políticas nacionales y la falta de recuperación del mercado interno golpean con fuerza a sectores clave como el textil, calzado, cuero, metalúrgica, automotriz y la línea blanca en la región de Rosario.
Incluso, la incertidumbre comenzó a derramarse hacia sectores tradicionalmente estables o exportadores:
• Frigoríficos: Pese a los buenos precios internacionales, la faena acumulada en los primeros ocho meses del año cayó un 10%.
• Sector lácteo: Firmas históricas como SanCor y Verónica atraviesan severos baches judiciales y financieros que condicionan sus plantas locales.
• Comercio: Tras haber resistido sin grandes caídas de personal durante 2024 y 2025, el sector comenzó a mostrar en 2026 una pérdida neta de puestos de trabajo registrados a nivel nacional, evidenciando el agotamiento del consumo interno.
La construcción pública: la excepción santafesina
La nota positiva dentro del crítico escenario general la aporta la construcción. A contramano de la tendencia recesiva de la mayoría de las provincias, Santa Fe logró recuperar empleo en el sector, ubicándose junto a Neuquén y Río Negro como las únicas jurisdicciones con saldos a favor. Báscolo atribuyó esta reactivación directamente al sostenimiento de la obra pública financiada por la provincia, la cual busca compensar la parálisis de los proyectos de escala nacional.
El dilema de salarios, recaudación y acceso al crédito
Respecto a las negociaciones paritarias, el titular de la cartera laboral resumió la encrucijada actual en una frase: «Por un lado la plata no alcanza y por el otro a quien tiene que pagar se le hace difícil pagar esa plata que no alcanza».
Para revertir la inercia, Báscolo señaló que las herramientas provinciales —como los subsidios de tasas y los planes de financiamiento de la producción— resultan insuficientes si la macroeconomía nacional no acompaña. En ese sentido, apuntó contra el costo del financiamiento actual, concluyendo que la desaceleración de la inflación todavía no se tradujo en tasas de crédito razonables para las pymes y las familias, lo que hoy actúa como el principal obstáculo para reactivar con fuerza el consumo y el empleo.
