Lejos del ruido mediático y sin dar declaraciones, Juliana Awada volvió a mostrarse en redes con una postal que deja ver cómo reorganiza su vida personal después del anuncio de la ruptura de su matrimonio con Mauricio Macri.
Tras confirmar su separación de Mauricio Macri a través de sus historias de Instagram, Juliana Awada volvió a mostrarse en redes sociales con un gesto que, sin palabras, funcionó como una actualización de su presente personal. Luego de 15 años de matrimonio con el expresidente y con versiones que indican que la pareja llevaba alrededor de un año conversando sobre la posibilidad de ponerle fin a la relación, la ex primera dama eligió una imagen cotidiana para reflejar cómo atraviesa esta nueva etapa de su vida.
A casi una semana de haber hecho público el anuncio, Awada compartió una foto jugando al tenis. La postal, tomada en una cancha al aire libre, la muestra en plena acción, concentrada y vestida con indumentaria deportiva, lejos de cualquier mensaje explícito o declaración directa. El gesto, sin embargo, no pasó inadvertido y fue leído como una forma de mostrar cuál es hoy su refugio: la actividad física y el contacto con una rutina que le resulta familiar.
La diseñadora, de 52 años, siempre se caracterizó por un perfil activo y por su vínculo con la naturaleza. En ese sentido, la elección del tenis no resulta casual. A lo largo de los años, Awada mostró en distintas oportunidades que el deporte forma parte de su día a día, tanto como las caminatas, el aire libre y los espacios verdes. En este contexto personal, el ejercicio aparece como un sostén y una manera de canalizar el momento que atraviesa.
El presente de Juliana Awada tras la ruptura de su matrimonio
En paralelo, Juliana decidió permanecer instalada en Cumelén, el exclusivo barrio cerrado de Villa La Angostura donde tiene una de las casas que compartía con Mauricio Macri. Desde allí, en los últimos días, dejó ver postales de los bosques y del lago, reforzando esa búsqueda de calma y cercanía con el entorno natural. La elección del sur como base no es nueva, ya que desde hace tiempo la familia estaba instalada allí, pero cobra otro significado después de la separación y se consolida como un espacio de contención.
El mensaje que acompaña este presente fue claro desde el inicio. Al comunicar la ruptura, Awada pidió respeto, silencio y cuidado para atravesar el proceso, marcando límites frente a la exposición mediática. En esa línea, sus publicaciones posteriores mantuvieron el mismo tono: imágenes simples, sin aclaraciones ni frases grandilocuentes, que hablaron por sí solas.
Así, entre el paisaje patagónico y el deporte, Juliana Awada parece haber encontrado un equilibrio para transitar este momento personal. Sin necesidad de dar explicaciones, eligió mostrar desde sus redes cómo reorganiza su vida después del final de una etapa que marcó más de una década y media de su historia.







