Después de varios acercamientos, guiños en las redes sociales y hasta una advertencia de Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, a su par Juan Román Riquelme, finalmente Boca hizo una oferta por Sebastián Villa. La misma no se trasladó al papel, pero fue de palabra, con el objetivo de concretar un regreso que genera sensaciones encontradas en La Ribera.
El Xeneize está dispuesto a desembolsar cuatro millones de dólares e incluir algunos jugadores en la negociación, entre ellos Marcelo Weigandt, para comprar el pase del extremo colombiano, una de las grandes figuras del fútbol argentino que ya sabe lo que es vestir la camiseta azul y oro. Estuvo cinco temporadas, entre mediados de 2018 y 2023, y acumuló 172 partidos oficiales, 29 goles, 32 asistencias y siete títulos.
Atento a este interés de Riquelme por tenerlo de vuelta, Villa empezó a hacer fuerzas para irse en este mercado de pases de la Lepra mendocina, donde es una pieza indiscutible. Tiene una buena relación con Vila y el propio dirigente aclaró que no le va a “cortar la carrera”. Sin embargo, tampoco piensa dejarlo ir a cambio de esa propuesta.
Independiente Rivadavia no quiere futbolistas a cambio, sino que le exige a Boca que pague el precio total del colombiano, que ronda los ocho y nueve millones de dólares. Poco menos de la cláusula de rescisión de “diez millones” que había fijado tiempo atrás.
Este pulgar abajo no significa la caída del pase. El equipo cuyano está abierto a seguir negociando y esperan que el Xeneize mejore las condiciones para llegar a un acuerdo y que Villa, de una vez por todas, tenga su segundo ciclo en La Bombonera. Algunos hinchas lo esperan con ansias, al tratarse de uno de los jugadores más desequilibrantes del país, mientras que otros le hicieron la cruz después de se marchara en llamas con el Consejo de Fútbol y coqueteara nada menos que con River.
