Como sucede en cada edición, el Mundial 2026 fue otra muestra de la vidriera que implica el máximo certamen del fútbol. Muchos de los jugadores jóvenes que resultaron revelación en el torneo y que no eran conocidos por el futbolero promedio consiguieron una transferencia a partir del nivel mostrado en la competición.
Yan Diomandé:El caso más emblemático es el del extremo de Costa de Marfil, que con solo 19 años fue el líder y talento de un seleccionado que cayó en 16vos ante Noruega, pero redondeó una buena presentación. El picante wing que pasó por Leganés y jugó en el Leipzig alemán la última temporada fue traspasado ni más ni menos que al Real Madrid, que desembolsó 125 millones de euros -monto que podría ascender a 140 por distintos bonus-. Con esto se convirtió en la compra más cara en la historia del Merengue.
Ismael Saibari: Marruecos volvió a ser protagonista del Mundial, en el que cayó en cuartos ante Francia, y además de Hakimi, el otro hombre clave del equipo fue su centrodelantero, de apenas 25 años, que fue la gran aparición del torneo. El futbolista que jugó como delantero, pero es volante ofensivo, convirtió tres goles en cinco partidos -una lesión lo marginó de la recta final-.
Nestory Irankunda: El extremo nacido en Tanzania, que pasó por las juveniles del Bayern Munich, fue la carta ofensiva de Australia, que avanzó a dieciseisavos, instancia en la que cayó por penales ante Egipto. De 20 años, el futbolista se destacó en la banda por su velocidad y potencia, que le valió dejar Grasshoper de Suiza y sumarse al Sporting de Lisboa.
Christ Oulai: Otro bastión de Costa de Marfil, aunque con menos brillo que Diomandé, estuvo en uno de sus mediocampistas. El joven de 20 años, que juega como interno y se paraba a la izquierda del volante central, Ibrahim Sangaré, mostró en la Copa del Mundo todo lo bueno que se hablaba de él, razón por la cual en este mercado dejó el Trabzonspor de Turquía y pasó a la Fiorentina por 30 millones de euros.
