El vestuario de la selección de Curazao vivió una jornada inolvidable en el Mundial 2026. Luego de conseguir un agónico y sacrificado 0-0 frente a Ecuador en el Arrowhead Stadium de Kansas, el combinado caribeño no solo sumó el primer punto de su historia en una Copa del Mundo, sino que además recibió una visita de la más alta alcurnia: los reyes de los Países Bajos.
El rey Guillermo Alejandro, la reina Máxima Zorreguieta y su hija menor, la princesa Ariane, bajaron a la zona de vestuarios para felicitar personalmente al plantel. Lo que nadie esperaba fue la reacción de la monarca nacida en Argentina, quien dejó de lado el protocolo, se sumó al eufórico festejo de los futbolistas e incluso se animó a tirar unos pasos de baile que rápidamente se volvieron virales.
Las claves de un festejo con fuerte lazo geopolítico
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Unión constitucional: Aunque Curazao es un país autónomo, sigue formando parte del Reino de los Países Bajos. Por este motivo, la presencia y el aliento de la familia real posee un enorme peso simbólico para la isla.
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Sello neerlandés en la cancha: El equipo es dirigido por el experimentado Dick Advocaat y la gran mayoría de los 26 convocados son nacidos o criados en los Países Bajos (de hecho, el ex-Manchester United Tahith Chong es el único nacido estrictamente en la isla), lo que estrecha aún más el vínculo con los reyes.
Doble alegría para los Reyes en el Mundial
La jornada del sábado fue una auténtica fiesta futbolera para Máxima y Guillermo, quienes tuvieron que armar un «doble turno» de aliento:
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Primero, el naranja: Temprano se pusieron la camiseta de Países Bajos para presenciar la contundente goleada por 5-1 ante Suecia, donde brillaron Brian Brobbey y Cody Gakpo con sendos dobletes, logrando así su primera victoria del certamen tras el debut con empate ante Japón.
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Luego, el azul y amarillo: Se cambiaron de indumentaria para apoyar a Curazao en el Grupo E, coronando la noche con el histórico empate ante la Tri y el ya famoso baile real en los camarines.
