El fútbol en tiempos de VAR regala secuencias risueñas. Estaba parado el partido sobre el final porque desde la cabina de Ezeiza se tiraban líneas para determinar si Agustín Colazo estaba habilitado o no en la acción que le daba el empate a Gimnasia y Esgrima ante Independiente Rivadavia en Mendoza. Tomás Bottari cruzó los dedos de ambas manos para ahuyentar los fantasmas y un plateísta se puso un rosario cerca de la boca y le pidió ayuda a todas las vírgenes del planeta. Pero el atacante del elenco platense estaba en posición lícita, el árbitro Bryan Ferreyra marcó la mitad de la cancha y los comandados por Ariel Pereyra terminaron festejando un buen empate. Fue un entretenido 1-1.
Se lamentará el conjunto mendocino los 2 puntos dejados en el camino. A los 5 minutos ya ganaba 1-0 por el gol de Juan Manuel Elordi, tras un buen pase de Maximiliano Salas, quien se retiró del campo con molestias en la rodilla derecha. Pero los locales desperdiciaron varias oportunidades de gol y tampoco supieron manejar contragolpes en los que tenían clara superioridad numérica. Los goles que no se hacen en un arco, se sabe, se sufren en el otro.
Tuvo vergüenza el visitante y fue a buscar el empate con varios atacantes: el entrenador Ariel Pereyra puso toda la carne en el asador. Y en una de las últimas tuvo premio con el gol de Colazo, que definió de gran modo tras quedar mano a mano con Nicolás Bolcato. Cuando Ferreyra marcó el tanto, un par de futbolistas se cruzaron fuerte con Agustín Auzmendi, que festejó la igualdad con vehemencia. El árbitro, igual, lo solucionó con un par de amarillas.
Ahora, Boca asoma a solo 2 puntos de la Lepra en la tabla Anual. También podrían acercarse Vélez y Argentinos en esta fecha. Por eso tal se lamente las unidades dejadas en la noche de viernes…