La derrota ante Gimnasia en La Plata, la tercera de River en el arranque del segundo semestre, volvió a poner el foco sobre los diez futbolistas que hoy se entrenan marginados en Cantilo a la espera de encontrar un nuevo club. Pese a que en un principio la decisión de la dirigencia fue bien recibida por la mayoría de los hinchas, hoy es un peso que intentarán sacarse de encima lo más rápido posible. Por eso, cambiaron su postura: no estarán dispuestos únicamente a escuchar ofertas sobre una posible venta, sino que aceptarán préstamos que incluyan opciones u obligaciones de transferencia futura.
Cuando River dio a conocer la lista de 15 jugadores que se iban a entrenar apartados en Cantilo y, por ende, no iban a ser tenidos en cuenta por Eduardo Coudet para el segundo semestre del año, la dirigencia comandada por Stefano Di Carlo solo iba a dejarlos salir si eran transferidos, tal y como ocurrió con Paulo Díaz o Maximiliano Meza.
Sin embargo, con la temporada empezada, el plan no salió como esperaban. Pese a la rescisión de contrato de Alex Woiski aún quedan diez futbolistas entrenándose a metros del Monumental. Los malos resultados obtenidos en los tres primeros partidos del semestre, la falta de refuerzos reclamada por el Chacho tras la derrota ante Gimnasia y la poca rotación en algunos puestos específicos, volvió contraproducente la decisión dirigencial.
Un claro ejemplo es lo que ocurrirá el próximo domingo ante Rosario Central en el lateral izquierdo. Ante la lesión de Marcos Acuña, su reemplazante deberá ser el juvenil Facundo González o en su defecto improvisar con Giovanni González a pierna cambiada ya que Matías Viña, lateral izquierdo natural y mundialista con Uruguay, es uno de los marginados.
River necesita que los jugadores apartados se vayan lo antes posible de Cantilo; que no se saquen más fotos que generen polémicas en redes sociales; que los periodistas no le pregunten más a Coudet sobre el tema en conferencias.
Es por esto que tomaron la decisión de acpetar préstamos con opción u obligación a venta con el objetivo de desprenderse de ellos en el menor tiempo posible. Claro, siempre y cuando emigren a un equipo donde vayan a jugar para que la posibilidad de una venta futura cobre valor.
Como consecuencia, Maximiliano Salas podría emigrar a Independiente Rivadavia y jugar la Copa Libertadores; Fabricio Bustos, al igual que el joven Crisitan Jaime, podría irse cedido a Peñarol; y Kevin Castaño podría continuar su carrera en Vasco da Gama luego de que se obstaculizaran las negociaciones por Santiago Sosa.







