La polémica decisión de la FIFA de postergar la suspensión de Folarin Balogun abrió un fuerte debate en pleno Mundial 2026. Ahora fue Inglaterra la que presentó un pedido formal para que también se postergue la fecha de suspensión de Jarell Quansah, expulsado en el triunfo por 3-2 ante México, con el objetivo de que pueda estar disponible para los cuartos de final frente a Noruega.
El reclamo fue elevado mediante una carta enviada al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en la que se solicita igualdad de criterio respecto al caso del delantero estadounidense. En paralelo, Thomas Tuchel también alzó la voz y fue irónico: «¿Debería Harry Kane preguntárselo al presidente Trump?», en referencia a la intervención del mandatario estadounidense para que Balogun pudiera jugar los octavos de final.

Tuchel fue más incisivo en su análisis. «Que quede claro: no era tarjeta roja. Intervino el VAR. La decisión ya está tomada. ¿Quién revoca esta decisión, cuándo y con qué argumentos? Me resulta extraño. Queremos coherencia. ¿Dónde empieza esto y dónde acaba? ¿Recurrimos? ¡Quizás!», afirmó el entrenador alemán, quien también fue crítico del caso Balogun en los días previos.
Pero Inglaterra no fue la única. Francia también elevó un pedido para intentar que se anule la tarjeta amarilla acumulada por Michael Olise, buscando evitar una eventual suspensión en caso de avanzar en el torneo. La sucesión de reclamos pone a la FIFA bajo una fuerte presión para fijar una postura definitiva y evitar que el precedente generado con Balogun siga dando de que hablar.