El duelo que marcó el inicio de las nuevas eras en el Johan Cruyff Arena combinó tramos del brillo prometido con minutos que se acercaron al barro. La Alemania de Jürgen Klopp y los Países Bajos de Xavi Hernández igualaron 1-1 en el arranque de la Nations League, en un clásico áspero, con acción en las áreas, pero también cargado de protestas y un protagonismo arbitral (el español Alejandro Hernández Hernández impartió justicia) atípico para los estándares del fútbol europeo.
El morbo estaba servido en Ámsterdam. Se esperaba un choque de estilos que invitara a curar las heridas de un Mundial decepcionante para ambas selecciones. Por un lado, la «mano dura» de un Klopp que citó a 44 jugadores buscando sangre nueva. Por el otro, el nombramiento de Xavi, primer técnico extranjero de la Oranje desde 1978.
Sin embargo, el partido derivó rápidamente en un trámite denso, cortado y hostil, sostenido en gran parte por varias atajadas salvadoras de Marc-André ter Stegen en el arco germano ante el asedio constante de los locales.
La visita logró golpear primero gracias a un gol rodeado de polémica a los 32 minutos. Felix Nmecha empujó la pelota a la red tras una habilitación de Joshua Kimmich, pero el foco estuvo en el origen de la jugada. El delantero neerlandés Brian Brobbey había quedado tendido en el césped por una lesión que lo obligaría a pedir el cambio, pero Alemania continuó el ataque que derivó en la apertura del marcador. La validación del tanto desató la furia naranja, con Denzel Dumfries y el capitán Virgil van Dijk yéndose a los empujones contra Kimmich por no haber detenido las acciones.
El nerviosismo neerlandés contra las decisiones del juez ya había escalado minutos antes, cuando se le invalidó un tanto de cabeza a Van Dijk por considerar que Brobbey cometió infracción a Ter Stegen al impedirle salir a despejar el centro con los puños. Para colmo, el defensor del Liverpool volvió a quedar en el centro de la escena en el complemento: un nuevo grito de empate local se esfumó luego de un flipper en el área que derivó en un remate a la red, pero el silbato ya había sonado previamente para sancionar una falta en ataque del propio central.
Pero la justicia en el marcador llegó de forma agónica. Tras chocar contra un eficaz muro alemán (solo sumó dos tiros al arco en los 90 minutos), la perseverancia de la Oranje —que remató 21 veces en total, 10 de ellas a portería— tuvo su premio a los 45 minutos del segundo tiempo. Cody Gakpo conectó una volea tras un centro infernal a tres dedos de Ruben van Bommel, venciendo de una vez por todas a Ter Stegen.
Así, entre las constantes detenciones y un clima caliente, el clásico selló un empate, que dejó con un mejor sabor de boca a los neerlandeses, pero evidencia el trabajo que tendrán ambos entrenadores para consolidar sus nuevas eras.
