El posible retorno de Sebastián Villa a Boca Juniors de la mano de Juan Román Riquelme reactivó el foco sobre un frente que parecía completamente roto: el millonario conflicto legal entre el club y el futbolista colombiano. A pesar de que las negociaciones deportivas avanzan para que el delantero pegue la vuelta, la disputa en los tribunales laborales de Lomas de Zamora sigue su curso y condiciona el escenario.
El origen del conflicto: demandas cruzadas
La relación legal se quebró a mediados de 2023, luego de que Villa fuera condenado a dos años y un mes de prisión en suspenso por violencia de género. A partir de allí, el club decidió apartarlo de las convocatorias, lo que desató una batalla legal:
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La postura del jugador: Villa intimó al club exigiendo volver a entrenar a la par del grupo, alegando que se le estaba vulnerando su derecho al trabajo. Al no obtener la respuesta deseada, se consideró despedido, abandonó el país y firmó con el Beroe de Bulgaria, y luego con Independiente Rivadavia.
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La postura de Boca: El club contraatacó demandando al colombiano ante la FIFA por incumplimiento contractual e «injustificada rescisión de contrato», ya que el jugador aún tenía vínculo vigente con la institución (vencía en diciembre de 2024).
El juicio laboral y la tregua necesaria
Tras el vencimiento de su contrato formal a fines de 2024, Villa inició una demanda laboral contra Boca Juniors en la justicia ordinaria argentina, exigiendo una indemnización por el período en el que no fue tenido en cuenta.
Ante el fuerte interés de Riquelme por repatriarlo en este mercado de pases de 2026, el aspecto judicial se volvió el principal obstáculo a destrabar. Para que el pase llegue a buen puerto, ambas partes se ven obligadas a negociar un pacto de no agresión legal: el colombiano debería desistir de su demanda económica contra el club, mientras que Boca dejaría sin efecto cualquier reclamo por su salida previa a Bulgaria.
La ingeniería económica del pase
En lo estrictamente futbolístico, Boca ya inició gestiones con Independiente Rivadavia, club donde Villa es capitán y figura. Aunque la dirigencia mendocina rechazó una primera oferta formal de la Ribera por considerarla insuficiente, las charlas continúan activas. Se estima que, además de limar las asperezas judiciales con el propio jugador, Boca deberá desembolsar una cifra cercana a los 2.5 millones de dólares para destrabar su salida de Mendoza.
