El regreso de Rubén Darío Insua a San Lorenzo está a un paso de concretarse. Luego de la salida de Pipo Gorosito, el Gallego confirmó que pronto mantendrá una última reunión con la dirigencia para terminar de acordar los detalles y volver a hacerse cargo del plantel.
“Casi sí, ahora a la tarde vamos a tener una última charla. La idea es intentar cerrar el acuerdo hoy, que va a ser la primera reunión personal. Y creemos que es la última también”, expresó el entrenador. Además, reconoció que la posibilidad de retornar apareció antes de lo esperado y se mostró “muy contento” por reencontrarse con una institución que conoce en profundidad.
De cara a su nuevo desafío, el técnico puso el foco en construir un equipo competitivo. Si bien evitó comparar este plantel con el de su etapa anterior, explicó: “Uno va redescubriendo en el día a día qué cosas puede mejorar, trabajar mucho, esencialmente, para que el equipo sea competitivo”.
El comienzo no será sencillo: Independiente y Boca aparecen en el horizonte. De todos modos, el hecho de disputar una sola competencia le permitirá disponer de semanas completas para entrenar y conocer mejor a sus futbolistas. “Por suerte, al equipo al tener una sola competencia, son todas semanas largas de trabajo”, destacó.
La prioridad, antes de fijar objetivos, será conocer al plantel desde adentro. El Gallego explicó que lo observado desde afuera cambia cuando comienza el contacto cotidiano con los jugadores: “Una cosa es lo que uno puede ver desde afuera, después el conocimiento que te da el trabajo del día a día, el estar en contacto permanente”.
También valoró el último triunfo del equipo ante Talleres, al considerar que una victoria puede fortalecer la confianza y la autoestima del grupo. En cuanto al esquema, evitó anticipar si utilizará cuatro defensores u otra variante y remarcó que la decisión estará atada a las características de los futbolistas disponibles.
El vínculo con los hinchas será otro de los puntos fuertes de este retorno. Sin prometer resultados, el entrenador dejó clara su postura: “Lo único que yo puedo garantizar es que vamos a trabajar mucho y dedicarle todo el tiempo que sea necesario al crecimiento del equipo. Es lo único que puedo prometer”.
Esta será la tercera etapa del Gallego como entrenador del Ciclón. Entre sus dos ciclos anteriores dirigió 146 encuentros, con 57 triunfos, 54 empates y 35 derrotas, para un rendimiento del 51,37 por ciento de los puntos.
Su historia en Boedo tiene además un capítulo inolvidable: la Copa Sudamericana 2002. Ese título internacional, conseguido durante su primera etapa, quedó como uno de los grandes recuerdos para los hinchas y como uno de los logros más importantes de la historia reciente del club.







