El descenso de Aldosivi era una crónica de una muerte anunciada que terminó de concretarse en la noche del viernes en Avellaneda. Allí, la remontada de un Racing fuera de todo fue la estocada final para mandar al Tiburón de nuevo a las aguas revueltas de la Primera Nacional. Después de la derrota, Javier Sanguinetti, entrenador del conjunto marplatense, dio la cara ante los medios. Y un periodista partidario, desde su condición de hincha, hizo a un lado su responsabilidad frente al micrófono y lo cuestionó duramente por la elección de un jugador experimentado.
«Insólito»
Por la pregunta que le hizo un periodista, con la voz quebrada, al DT de Aldosivi tras el descenso: «Lo ponés a Andrés Chávez que pesa 120 kilos, no corre, rueda… y hay pibes en la reserva que te corren hasta la última pelota…». https://t.co/qZgXemJPkV
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) October 31, 2026
Andrés Chávez juega en Aldosivi desde julio. En doce partidos, el Comandante (recordado por sus pasos por Boca, Huracán y Banfield) no pudo convertir goles ni repartir asistencias. Y, según los repudiables términos del colega, fue uno de los responsables individuales de una tragedia colectiva: «Parece hasta mala praxis. Es un exjugador, tiene 120 kilos, rueda, no corre y lo seguís poniendo igual», le recriminó el periodista a Sanguinetti, contratado el 3 de septiembre luego de nueve meses en los que el Tiburón no había podido ganar un partido por el campeonato. Desde aquel entonces, fueron tres triunfos en ocho juegos.
La crítica destructiva respondió (o pretendió responder) por todos los hinchas. La emoción del interlocutor le dio otro tono de dramatismo: «Te pido disculpas si te molesta, pero te juro que se me quiebra la voz porque siento que no había manera de seguir poniendo a ese jugador cuando tenés a los pibes de la Reserva que corren hasta la última pelota. ¿Qué ejemplo le estás dando a un pibe al poner en la cancha a un jugador que pesa 120 kilos?”.
Sanguinetti, comprensivo pero firme en la defensa de su trabajo, se negó a responderle: «Entiendo tu dolor, pero me parece completamente fuera de lugar lo que has dicho de un jugador, y en todo caso lo tendrías que plantear a otra persona”. Fue el inicio de un contacto con los medios incómodo, como no podía ser de otra forma por el contexto deportivo. Y por los modos de un periodista que perdió la pelea interna con su faceta de hincha y regaló otra intervención olvidable con un protagonista del juego.
