El regreso de la Selección de Corea del Sur tras su temprana eliminación en el Mundial 2026 estuvo marcado por un clima de máxima tensión. Luego de despedirse del torneo con una campaña que quedó por debajo de las expectativas, la delegación regresó al país dividida en distintos grupos durante la madrugada del 30 de junio, siendo recibida por una horda de hinchas furiosos.
😳🇰🇷 La Selección de Corea del Sur llegó a las 4 DE LA MADRUGADA al país, y fue recibida con PROTESTAS Y CARTELES por su temprana eliminación.pic.twitter.com/dGicTqiPB8
— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) June 30, 2026
El primero en arribar al Aeropuerto Internacional de Incheon, alrededor de las 4 de la mañana, estuvo integrado por el ya exentrenador Hong Myung-bo y ocho futbolistas, quienes se encontraron con una multitud de aficionados que expresó su descontento de manera contundente. De acuerdo con medios surcoreanos, cerca de dos horas antes del aterrizaje ya se habían congregado en el aeropuerto numerosos periodistas, fanáticos, creadores de contenido y curiosos para esperar la llegada de la delegación.
El ambiente comenzó a caldearse incluso antes de que los protagonistas aparecieran en la zona de arribos. A medida que pasaban los minutos, el hall principal del aeropuerto se llenó de gritos, silbidos e insultos dirigidos principalmente hacia Hong Myung-bo, considerado por buena parte de la afición como uno de los principales responsables del fracaso deportivo.
La situación se intensificó cuando el entrenador y los jugadores ingresaron al salón de recepción junto con Park Hang-seo, jefe de la delegación, y Kim Seung-hee, directora ejecutiva de la Asociación Coreana de Fútbol (KFA). Apenas fueron vistos por el público comenzaron a escucharse cánticos de protesta.
Algunos hinchas gritaron repetidamente: «¡Hong Myung-bo, lárgate de Corea!», «¡Hong Myung-bo, deberías avergonzarte!» y «Hong Myung-bo, devuelve los 2 mil millones de wones y abandona este país». Ante la magnitud de la reacción, más de un centenar de efectivos policiales formó un cordón de seguridad para escoltar al entrenador hasta su salida del aeropuerto, mientras el exseleccionador abandonaba el lugar con un semblante visiblemente serio.
La eliminación había dejado un fuerte malestar en todo el país. Corea del Sur finalizó tercera en el Grupo A después de vencer 2-1 a República Checa en el debut y caer posteriormente por 1-0 frente a México y Sudáfrica. Aunque el formato del Mundial permitía avanzar a los ocho mejores terceros, el conjunto asiático terminó décimo entre los doce equipos ubicados en esa posición y quedó fuera de la fase eliminatoria.
Apenas un día después de consumarse la eliminación, Hong Myung-bo presentó su renuncia, asumiendo públicamente la responsabilidad por la decepcionante actuación del seleccionado. El impacto trascendió el ámbito futbolístico y llegó hasta las máximas autoridades del país.
El presidente Lee Jae-myung ordenó al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo investigar las causas del fracaso y revisar el funcionamiento de la KFA, cuya conducción ya venía siendo cuestionada desde el proceso que derivó en la contratación de Hong Myung-bo en julio de 2024. Incluso, el mandatario publicó un duro mensaje en sus redes sociales al conocerse la eliminación: «Si se elige como responsable a una persona incompetente, el resultado es previsible».
La tensión no terminó con la salida del entrenador del aeropuerto. Aproximadamente cuarenta minutos después, el presidente de la KFA, Chung Mong-kyu, llegó en un vuelo diferente y también fue recibido en medio de un clima hostil. Durante ese momento, un hombre de unos 30 años arrojó un objeto descrito como un «juguete para perros» en dirección al dirigente.
La policía intervino de inmediato, controló la situación y evitó que el episodio pasara a mayores. Como reflejo del enorme descontento que atraviesa el fútbol surcoreano, la KFA decidió además no organizar una recepción oficial para el plantel, algo que no ocurría desde 2002 en un Mundial disputado fuera del país. El regreso de la Selección terminó convirtiéndose en una muestra del profundo enojo de los aficionados, que exigen cambios tras una de las campañas más decepcionantes de los últimos años.
Fuente: Minuto Uno







