A pocas horas del duelo de octavos de final del Mundial 2026 ante Estados Unidos, la Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) emitió un duro comunicado en el que se declaró «asombrada» por la decisión de la FIFA de permitir que el delantero norteamericano dispute el partido pese a haber sido expulsado en los 16avos ante Bosnia.
La federación belga argumentó que la resolución del Comité Disciplinario contradice el propio reglamento del Mundial. Según expuso, el artículo 66.4 del Código Disciplinario y el artículo 10.5 del Reglamento de Competición establecen de manera explícita que una tarjeta roja directa implica una suspensión automática para el siguiente encuentro. Además, remarcaron que ese criterio fue ratificado en las circulares enviadas por FIFA a todas las federaciones participantes y en las reuniones previas a cada partido.
«Para salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y proteger los principios fundamentales del juego limpio, la RBFA está investigando todas las opciones potenciales«, señaló el organismo en el tramo más contundente del comunicado, dejando abierta la posibilidad de presentar un reclamo formal contra la decisión que benefició al equipo dirigido por Mauricio Pochettino.
El caso Balogun, que ya había generado polémica tras la celebración pública del presidente estadounidense Donald Trump, amenaza con convertirse en uno de los episodios reglamentarios más controvertidos de la historia reciente de las Copas del Mundo.
