En una nueva entrega de No Tiene Nombre, el periodista Coni Cherep profundizó su informe sobre el conflicto que rodea a la cadena de gimnasios Fortress, revelando una trama que trasciende lo estrictamente comercial para adentrarse en vinculaciones gremiales y operaciones inmobiliarias dudosas. Tras haber presentado la investigación inicial semanas atrás, Cherep volvió a poner la lupa sobre los actores que sostienen el negocio y la verdadera dimensión de una crisis que parece no tener techo.
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Uno de los puntos más críticos de las últimas horas tiene que ver con la situación de los trabajadores. Personal de limpieza se movilizó hacia una de las sedes de la cadena para reclamar por haberes adeudados de los últimos meses. Según denunciaron, la empresa no estaría abonando el servicio prestado, lo que impacta directamente en el sustento de los empleados. Esta protesta es solo la punta del iceberg de una cadena que arrastraría deudas generalizadas con su personal, entidades bancarias, alquileres y proveedores, sembrando serios interrogantes sobre su solvencia financiera y continuidad operativa.
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Sin embargo, el dato que añade una nueva capa de complejidad al caso es la presunta vinculación del gremio UPCN. Según el análisis de Cherep, existirían movimientos coordinados para que la cadena de gimnasios se quedara con la sede del Club Argentino, en una operación que habría beneficiado directamente a Fortress. La investigación busca determinar quiénes están detrás de las firmas vinculadas al negocio y cuál fue el rol del sindicato en facilitar este desembarco.
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Con nuevas conexiones y actores saliendo a la luz, el periodista retomó el tema para analizar las preguntas que siguen sin respuesta: ¿Cómo se financió la expansión de la cadena? ¿Qué intereses reales protegen a las firmas involucradas? Mientras tanto, el conflicto social crece en las puertas de los gimnasios y la incertidumbre domina el futuro de la firma.






