El riesgo país argentino alcanzó los 765 puntos básicos y sumó nuevas dificultades para el programa financiero del Gobierno de Javier Milei. La caída de los bonos soberanos y el aumento del costo del financiamiento encendieron señales de alerta en el equipo económico que conduce Luis Caputo, que busca garantizar los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027.
La suba del indicador elaborado por JP Morgan se produjo en un contexto de mayor cautela en los mercados financieros, luego del resultado electoral en Brasil, que favoreció a Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, distintos analistas advirtieron que el movimiento no responde únicamente a ese escenario, ya que el riesgo país argentino mantiene una tendencia alcista desde hace más de dos meses.
El principal problema para el Gobierno es que el incremento del indicador encarece la posibilidad de conseguir financiamiento mediante la emisión de bonos en dólares. Cuando el riesgo país sube, los inversores exigen mayores rendimientos para prestarle dinero a la Argentina, lo que dificulta el regreso a los mercados de deuda en condiciones que el Ministerio de Economía considere aceptables.
Un programa financiero bajo presión
El plan presentado por Caputo contempla conseguir USD 6.000 millones durante 2026 y otros USD 5.000 millones en 2027 a través de colocaciones de deuda en el mercado local. Sin embargo, el deterioro de las condiciones financieras pone en duda la posibilidad de completar esos objetivos mediante la emisión de títulos públicos.
Una de las señales de esta dificultad fue la interrupción de las colocaciones del Bonar 2029, instrumento con el que el Gobierno buscaba obtener parte de los dólares previstos para este año. Según los analistas, las tasas actuales dificultan que el Tesoro vuelva al mercado sin asumir un costo de financiamiento elevado.
El economista Christian Buteler advirtió que la suba del riesgo país no es un fenómeno exclusivamente reciente y remarcó que el indicador viene aumentando desde hace más de dos meses. En ese contexto, sostuvo que el encarecimiento del financiamiento representa una complicación adicional para los objetivos oficiales.
La estrategia del equipo económico apunta a recuperar el acceso al crédito voluntario y conseguir recursos para afrontar los compromisos externos sin generar mayores tensiones sobre las cuentas públicas.
El swap con China, una de las alternativas
Ante las dificultades para emitir deuda en dólares, el Gobierno cuenta con otras opciones para cubrir sus necesidades financieras. Una de ellas es recurrir al swap de monedas con China, un mecanismo que podría aportar una vía alternativa para afrontar parte de los compromisos previstos.
Los economistas Alejandro Giacoia, de EconViews, y Nicolás Cappella, del Grupo IEB, señalaron que el uso de ese instrumento aparece entre las posibilidades para reemplazar los fondos que el Tesoro esperaba conseguir mediante nuevas colocaciones de bonos.
Otra alternativa sería que el Gobierno compre más dólares al Banco Central de la República Argentina (BCRA) para afrontar los vencimientos. Sin embargo, esa opción también presenta desafíos, debido a que la autoridad monetaria necesita adquirir divisas para fortalecer sus reservas y mantener la disponibilidad de moneda extranjera.
En consecuencia, una mayor demanda de dólares por parte del Tesoro podría incrementar la presión sobre la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central.
La mirada del mercado sobre los próximos vencimientos
El aumento del riesgo país vuelve a poner el foco sobre la capacidad de la Argentina para refinanciar sus obligaciones y cumplir con los pagos de deuda de los próximos años. Si las condiciones financieras no mejoran, el Gobierno podría verse obligado a recurrir en mayor medida a mecanismos alternativos para conseguir las divisas necesarias.
La evolución de los bonos soberanos, el comportamiento de los mercados internacionales y la disponibilidad de reservas serán factores determinantes para el programa financiero oficial.
Con el riesgo país en 765 puntos básicos, el equipo económico enfrenta el desafío de recuperar la confianza de los inversores y encontrar alternativas de financiamiento que le permitan cumplir con sus compromisos sin convalidar tasas que considere demasiado elevadas.
El escenario representa una nueva dificultad para Caputo, que deberá evaluar cómo cubrir las necesidades de dólares de 2026 y 2027 en un contexto en el que el acceso al crédito continúa condicionado por el costo del financiamiento y la percepción de riesgo sobre la economía argentina.
