Las autoridades de Groenlandia y Dinamarca han confirmado que, pese al inicio de diálogos directos con el gobierno de Estados Unidos, las posturas se mantienen distantes y no se ha logrado concretar un acuerdo. Durante una conferencia de prensa trilateral en Nuuk, la ministra de Relaciones Exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, y su homólogo danés, Lars Løkke Rasmussen, enfatizaron que, aunque la comunicación diplomática con Washington ha mejorado respecto al mes anterior, el camino hacia una resolución definitiva es aún extenso e incierto.
El encuentro se produjo en el marco de la inauguración del primer consulado de Canadá en la capital de la isla, un evento cargado de simbolismo político. Rasmussen fue contundente al declarar que cualquier posible solución debe respetar estrictamente las «líneas rojas» del Reino de Dinamarca, aunque evitó profundizar en los detalles específicos de las conversaciones técnicas que se desarrollan en un ámbito de confidencialidad. Este gesto de apertura consular por parte de Canadá y Francia ha sido interpretado internacionalmente como una muestra de solidaridad hacia la población inuit y la integridad territorial de Groenlandia ante las renovadas ambiciones estadounidenses.
La tensión diplomática se ha intensificado desde el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025, quien ha reiterado su interés estratégico por obtener el control de la isla, citando motivos de seguridad nacional frente a la presencia de Rusia y China en el Ártico. Mientras Groenlandia goza de un estatus autónomo, las decisiones de defensa y política exterior siguen bajo la jurisdicción de Dinamarca, país que ha enfrentado presiones arancelarias y amenazas por su negativa a ceder la soberanía del territorio. Por ahora, los representantes nórdicos aseguran que la prioridad es resolver el conflicto mediante vías diplomáticas tradicionales, lejos de las imposiciones unilaterales.
