La reforma electoral se mantiene como una de las principales prioridades de la Casa Rosada, pero la falta de votos propios obliga al oficialismo a diseñar planes de contingencia. Ante la negativa del PRO y de varios gobernadores provinciales de acompañar la supresión total del sistema de primarias, el entorno del presidente analiza dos opciones intermedias para destrabar el debate en el Congreso.
Las alternativas en estudio: suspensión o fin de la obligatoriedad
Desde el núcleo político de La Libertad Avanza, bajo la órbita de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reconocen que la estrategia oficialista podría reconfigurarse:
- Suspensión temporal: Se estudia la posibilidad de suspender las elecciones primarias por única vez, replicando el esquema de excepcionalidad implementado en los comicios legislativos de 2025. Fuentes oficiales señalan que si los bloques dialoguistas coinciden en esta vía, podrían presentar un proyecto propio con propuestas alternativas.
- Quitar la obligatoriedad: Otra opción bajo análisis es transformar las PASO en «PAS», eliminando el carácter obligatorio del voto para los ciudadanos y dejándolo como una interna optativa para los partidos políticos.
- El plan de máxima: A pesar de estas variantes, desde el Gobierno insisten en que el objetivo final sigue siendo la derogación total del sistema vigente.
Argumentos logísticos, financieros y el factor de la Boleta Única
El ministro del Interior, Diego Santilli, se pronunció al respecto tras una reunión en el CFI con los gobernadores del Norte Grande, donde advirtió sobre el desgaste de los ciudadanos ante un calendario electoral sobrecargado. Santilli remarcó que, de mantenerse el esquema actual, convivirán las primarias provinciales desdobladas, las PASO nacionales y las elecciones generales, lo que representa un gasto millonario para las arcas públicas.
Por otra parte, voceros del oficialismo señalaron la complejidad técnica de implementar la Boleta Única de Papel (BUP) en una elección primaria tradicional. Argumentan que la enorme cantidad de listas concurrentes volvería el instrumento inmanejable. Debido a esto, la Casa Rosada busca complementar la reforma con modificaciones estructurales en los requisitos de los partidos políticos:
- Pisos de afiliación: Se proyecta elevar el número mínimo de afiliados requeridos para registrar y mantener un partido político.
- Votos mínimos: El texto contempla exigir un porcentaje mínimo de sufragios en los comicios para conservar la personería jurídica.
Hasta el momento, y ante la falta de los consensos parlamentarios necesarios, la reforma electoral continúa trabada y no cuenta con una fecha fijada para su tratamiento en la Cámara de Senadores.
