El presidente Javier Milei inauguró el 144.º período de sesiones ordinarias con un mensaje cargado de confrontación y ambición legislativa, definiendo a la actual composición parlamentaria como el Congreso «más reformista de la historia para hacer frente a cualquier golpe político». Flanqueado por Victoria Villarruel y Martín Menem, el mandatario utilizó la cadena nacional para denunciar la «herencia recibida» del peronismo y ratificar que su gestión posee el poder necesario para resistir embates de la oposición. En su discurso, enfatizó que estas transformaciones radicales no son opcionales, argumentando que “hoy se está configurando un nuevo orden mundial y la forma en que nos insertamos en él es el destino que tendrá nuestro país”.
En el plano de las reformas estructurales, Milei anunció una ofensiva legal que abarca la modificación de los códigos Civil, Comercial y Aduanero, con el fin de “construir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario de los argentinos”. El plan económico presentado ante la Asamblea Legislativa incluyó una inminente “reforma del esquema impositivo”, bajo la premisa de que el país requiere “menos impuestos y profundizar la apertura económica”. Asimismo, el presidente adelantó cambios en el Código Penal para endurecer las condenas y asegurar una “mayor cobertura de la prisión efectiva”, reafirmando su lema de seguridad: “el que la hace la paga”.
Respecto a la defensa y la educación, el jefe de Estado sostuvo que Argentina debe abandonar su postura de vulnerabilidad, ya que “no puede ser un país indefenso” en un contexto geopolítico que demanda preparación de alto nivel. Para ello, confirmó que “ya hemos iniciado un plan de modernización del equipamiento militar y de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas”. En cuanto al sistema educativo, urgió a reformar todos los niveles con el objetivo de brindar a los jóvenes herramientas para “un futuro mejor y no para adoctrinarlos”, marcando una clara ruptura con los programas pedagógicos de gestiones anteriores.
La política exterior también ocupó un lugar central, con una fuerte apelación a la alianza con el gobierno de Donald Trump. Milei instó a la dirigencia a “abrazar políticas de Estado por primera vez en un siglo” y a trabajar en conjunto para “crear el siglo de las Américas”, cerrando este bloque con la arenga «Make America Great Again». En este sentido, vinculó la inserción internacional con la supervivencia nacional, advirtiendo que el posicionamiento de Argentina en el tablero global determinará el éxito o el fracaso de las próximas décadas.
Finalmente, el discurso estuvo signado por una virulencia inusitada hacia la oposición parlamentaria. Milei tildó de “delincuentes” a los integrantes de Unión por la Patria y se refirió a Cristina Kirchner como una “chorra”, afirmando que “va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, por el Memorándum de Irán y la causa Vialidad”. Los cruces no se limitaron al peronismo; el presidente también arremetió contra la izquierda, calificando a Myriam Bregman como “chilindrina troska” y ninguneando la representatividad de Nicolás del Caño. Al cierre, advirtió a los empresarios que el gobierno no permitirá más privilegios, cuestionando si la sociedad prefiere seguir con un “modelo empobrecedor donde solo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder”.






