La geografía de nuestra región no da margen para la improvisación. Con esa premisa como bandera, el hall de la Legislatura de Santa Fe se convirtió este martes en el epicentro de un debate urgente: la preparación ante el inminente impacto del fenómeno climático de El Niño. La actividad, organizada por los diputados provinciales José Corral y Jimena Senn, apuntó directamente a los gobiernos locales, quienes constituyen la primera línea de defensa y respuesta ante las emergencias hídricas.
El diputado José Corral abrió el encuentro compartiendo las certezas que ya manejan los principales organismos climáticos del mundo: «Ya pronostican con certeza que en la primavera y el verano tenemos una alta probabilidad del fenómeno de El Niño muy fuerte. Esto significa lluvias en toda Sudamérica, ríos más altos de lo normal, napas freáticas elevadas y precipitaciones locales que pueden ser intensas».
El legislador santafesino remarcó que el invierno actual es el momento propicio para actuar, aprovechando la escasez temporal de lluvias. «Santa Fe pasó momentos muy malos en su historia y nos fuimos preparando mejor. Hoy la ciudad de Santa Fe cuenta con un plan de desagües prácticamente terminado, pero esos sistemas hay que mantenerlos: limpiar conductos, operar las bombas mecánicas y evaluar la situación de los caminos rurales», enfatizó Corral.
La jornada contó además con el respaldo político e institucional del Ejecutivo provincial, reflejado en la presencia de Marcos Escajadillo, secretario de Protección Civil y Gestión de Riesgo de la provincia de Maximiliano Pullaro.
52 localidades y un solo mapa de riesgo
Por su parte, la diputada por el departamento Las Colonias, Jimena Senn, agradeció la masiva concurrencia de intendentes, presidentes comunales y concejales de la región, destacando la disparidad de realidades que afronta cada administración local.
«Sabemos que hay ciudades grandes con equipos técnicos formados hace años que forman parte de la planta permanente, pero también tenemos gestiones comunales muy pequeñas, donde el personal disponible hace un poco de todo», analizó Senn, ponderando la necesidad de un trabajo en equipo que articule la prevención, la emergencia y la reconstrucción posterior.
El plato fuerte de la tarde estuvo a cargo del agrónomo Eduardo Aguirre Madariaga, magíster en Gestión de Ambiente y exdirector de Gestión de Riesgos de la ciudad de Santa Fe entre 2007 y 2015. El especialista exhibió mapas de vulnerabilidad hídrica del Ministerio de Agua provincial y pateó el tablero de la lógica política tradicional al proponer una mirada regional unificada.
«En los departamentos La Capital y Las Colonias hay 52 localidades. Históricamente la situación se abordó como un trabajo individual de cada una, pero cuando llega una situación como esta tenemos que pensar como un bloque», señaló Aguirre Madariaga mientras mostraba un mapa pintado de azul y celeste por el riesgo de anegamiento. «Ahí ya no se marcan los límites de cada pueblo; el agua ve un solo territorio, y nosotros debemos trabajar igual».
El «checklist» de la prevención: estaciones, compuertas y evacuación
Durante su disertación, Aguirre Madariaga planteó una serie de interrogantes técnicos y logísticos muy concretos para que los mandatarios locales comiencen a ejecutar de inmediato en sus distritos:
- Monitoreo de defensas: no delegar el control diario exclusivamente en la provincia. El municipio debe disponer de personal capacitado para recorrer y detectar anomalías a tiempo.
- Estaciones de bombeo: revisar si operan a electricidad o combustible. Planificar alternativas ante eventuales cortes de luz y asegurar el stock de aceite y operarios designados.
- Reservorios y compuertas: verificar de forma urgente que los reservorios estén limpios y las compuertas desatascadas.
- Población vulnerable: cuantificar con precisión cuántos vecinos viven fuera de los anillos de defensa y cuántos se inundarían por lluvias intensas sin necesidad de que el río desborde. Establecer de antemano quién los evacúa, hacia dónde se los traslada y cómo se les garantiza alimento, seguridad y contención.
El especialista también puso el foco en el drama de los productores: los canales y caminos rurales. «Cuando un camino de tierra se corta, queda gente aislada del otro lado. Los presidentes comunales deben prever mecanismos de comunicación alternativos, como estaciones de radio de emergencia, porque los helicópteros de la provincia son limitados ante una emergencia que golpee a varios distritos a la vez», alertó.
Planificar para no improvisar en el caos
Hacia el final del encuentro, se presentó formalmente el «Protocolo Base», una herramienta de organización diseñada para activarse de inmediato ante las alertas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Este esquema divide las tareas de respuesta en cuatro áreas clave: Social, Técnica, Ambiente y Desarrollo, asignando roles específicos para evitar superposiciones y optimizar los recursos locales.
El invierno corre y el margen para las grandes obras de infraestructura ya expiró. Sin embargo, la ventana que queda abierta es enorme si se mide en términos de organización humana, limpieza de alcantarillas y aceitado de cadenas de mando.
Aguirre Madariaga sintetizó el espíritu del encuentro con una frase que resonó con fuerza entre los mandatarios presentes: “Tenemos que hacer todo lo posible para responder ante nuestra población. Si la situación nos supera, no vamos a decir ‘hicimos lo que pudimos’; no, vamos a decir ‘hicimos lo que debimos hacer: organizarnos y responder de acuerdo a lo que teníamos’. La población se da cuenta de eso con el trabajo. Estamos a muy poco tiempo del evento, pero es muchísimo el tiempo que tenemos para prepararnos”.
La suerte para la próxima primavera y verano ya está echada en en los centros meteorológicos globales. Lo que ocurra puertas adentro en cada comuna e intendencia de Santa Fe dependerá, exclusivamente, de lo que se empiece a limpiar, revisar y coordinar de ahora en más.







