El clima institucional en el Club Atlético Unión suma nuevos episodios de tensión. En las últimas horas, salieron a la luz dos imprevistos financieros y dirigenciales que encendieron los alarmas en el mundo tatengue: un millonario reclamo por la indumentaria saliente y una baja en la Comisión Directiva.
Un conflicto que escala a la justicia
Por un lado, la relación entre Unión y Givova, la marca que vestirá al equipo hasta fin de año, atraviesa su momento más crítico. La firma deportiva reclama una deuda de pagos atrasados que supera los 400 millones de pesos.
Según trascendió, el diálogo entre las partes está roto y la situación llegó al límite: la empresa textil está a punto de ejecutar formalmente la deuda de manera judicial. Esto implicaría una dura complicación financiera para las arcas de la institución de la Avenida López y Planes, que deberá resolver de manera urgente el conflicto para evitar embargos o mayores sanciones.
Movimientos en la dirigencia
A la par del conflicto con la indumentaria, la vida política del club sumó una novedad de impacto en la cúpula dirigencial. Se conoció el pedido de licencia formal del dirigente Valenti, quien solicitó un alejamiento temporal de sus funciones en la institución.







