A poco más de dos semanas para el inicio de las semifinales de la Copa Sudamericana, Vasco da Gama sufrió un duro revés logístico. El consorcio que administran Flamengo y Fluminense rechazó formalmente la solicitud del conjunto «Cruzmaltino» para disputar el partido de vuelta contra Boca Juniors en el Estadio Maracaná. La dirigencia del consorcio justificó la negativa argumentando la saturación del calendario y el temor a un desgaste irreversible en el césped del mítico recinto.
Ante este escenario y sin una sede definida para el trascendental cruce, la comisión directiva liderada por Pedrinho analiza realizar una presentación ante la Justicia. Sin embargo, los tiempos apremian: el reglamento de la Conmebol exige que la sede esté oficialmente confirmada y comunicada antes del 10 de octubre.
Las alternativas y la firme postura de Boca
Como primera opción de emergencia aparece el Estadio Nilton Santos, propiedad de Botafogo. Aunque Vasco había descartado inicialmente jugar en el «Engenhão» debido a las complicaciones que genera su césped sintético, la falta de alternativas viables podría obligarlos a reconsiderar esta opción.
No obstante, el principal deseo de la institución de Río de Janeiro es hacer valer la localía en su propio hogar, São Januário. El problema radica en que el estadio no cumple con el requisito de capacidad mínima de 30.000 espectadores exigido por Conmebol para esta instancia de la competencia. Para destrabar esto, Vasco ya inició gestiones con el organismo sudamericano para conseguir una habilitación excepcional.
En paralelo, los dirigentes de Vasco intentaron acordar con Boca una reducción mutua en el cupo de visitantes —ofreciendo dar menos de las 4.000 entradas reglamentarias a cambio de recibir la misma cantidad en la Bombonera—, pero el club de la Ribera rechazó tajantemente la propuesta.
El pedido público a Conmebol y los antecedentes
El presidente de Vasco da Gama, Pedrinho, se refirió públicamente al conflicto y envió un mensaje directo a las autoridades del fútbol continental: «Voy a intentar aumentar la capacidad para los visitantes en São Januário. Tengo una buena relación con Juan Román Riquelme y vamos a intentar todo para la comodidad de los hinchas de Boca en nuestro estadio. Le pido a Alejandro Domínguez (presidente de Conmebol) que sea más flexible y autorice que juguemos en nuestro hogar».
Este nuevo cruce por el uso del Maracaná no es un hecho aislado. La administración compartida por Flamengo y Fluminense ya le había negado el alquiler del estadio a Vasco da Gama en etapas previas de la Copa de Brasil, cuando intentaron mudar sus localías frente a Vitória y Palmeiras.







