Un informe detallado sobre las estadísticas del Registro Civil revela una caída del 31% en la natalidad desde 2017. El fenómeno, que combina factores sociales, económicos y culturales, plantea un desafío estructural para las próximas décadas en salud, educación y previsión social.
La provincia de Santa Fe se enfrenta a un cambio de paradigma poblacional que está alterando silenciosamente sus bases sociales. Según los registros oficiales procesados recientemente, la natalidad en el territorio provincial ha sufrido un desplome histórico:
mientras que en el año 2017 nacieron aproximadamente 51.500 bebés, las cifras actuales muestran que esa cantidad descendió a cerca de 37.000. Este bache de más de 14.000 nacimientos anuales representa una contracción del 31,6% en un período de tiempo extremadamente corto para los estándares demográficos.
Las causas de una tendencia irreversible
Los especialistas coinciden en que no existe un único motivo para este descenso, sino una confluencia de factores que han modificado el comportamiento reproductivo de los santafesinos:
- Postergación de la maternidad: Existe una tendencia creciente a priorizar el desarrollo profesional y personal. Esto ha llevado a que la edad promedio del primer hijo se desplace hacia los 30 años o más, lo que naturalmente reduce la ventana de fertilidad y el número total de hijos por familia.
- Efectividad de las políticas de salud: El descenso se explica en gran medida por la fuerte caída del embarazo adolescente. El mayor acceso a métodos anticonceptivos de larga duración (como los implantes subdérmicos) ha permitido una planificación familiar mucho más estricta.
- Incertidumbre económica: El contexto inflacionario y la inestabilidad financiera en Argentina actúan como un disuasivo para las parejas jóvenes, quienes evalúan con mayor cautela los costos asociados a la crianza.
Impacto en el sistema educativo y de salud
La falta de 14.000 niños por año ya está dejando de ser una estadística para convertirse en un problema de infraestructura. En el corto plazo, el sistema educativo comenzará a notar una menor demanda en las salas de jardín de infantes y, eventualmente, en el nivel primario. Esto obligará al Estado a repensar la distribución de recursos y la cantidad de secciones por escuela.
En el ámbito de la salud, el descenso en la ocupación de las maternidades y los servicios de neonatología también refleja esta nueva realidad. Los pediatras advierten que, si la tendencia se mantiene, la provincia se encamina hacia un «crecimiento cero», donde la cantidad de personas que mueren anualmente igualará a los que nacen.
Hacia una población envejecida
Este fenómeno no es exclusivo de Santa Fe, pero en la provincia se manifiesta con una intensidad particular. El resultado final es el envejecimiento de la pirámide poblacional. Con menos jóvenes ingresando al mercado laboral en el futuro, se generan dudas sobre la sostenibilidad del sistema previsional y el cuidado de los adultos mayores, quienes representarán una proporción cada vez mayor de los habitantes.
Expertos del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) y sociólogos locales advierten que la provincia debe empezar a diseñar políticas públicas pensando en esta nueva estructura social, donde el dinamismo poblacional del siglo XX parece haber quedado definitivamente atrás.
