La Casa Rosada tuvo que chocar con la realidad de los números en el Congreso. A pesar del deseo de máxima del oficialismo de eliminar definitivamente las PASO, el Gobierno reconoció este jueves que no cuenta con la mayoría absoluta necesaria. Ante este escenario, la estrategia viró hacia una negociación «cuerpo a cuerpo» con las provincias, donde la suspensión por única vez aparece como la moneda de cambio para destrabar el conflicto.

El Gobierno busca imponer que las provincias que quieran mantener elecciones simultáneas con la Nación deban utilizar la BUP (Foto: Presidencia).
Los puntos clave de la negociación y la reforma:
-
Boleta Única con cambios: Se busca incluir un casillero de «lista completa» para evitar confusiones en el cuarto oscuro, algo que genera debate entre los aliados.
-
Ficha Limpia y financiamiento: El proyecto endurece los controles de aportes de campaña e incorpora la inhabilitación para candidatos con condenas, bajo una redacción más amplia.
-
Requisitos para partidos: Se elevaría la vara para mantener la personería jurídica (exigiendo afiliados equivalentes al 0,5% del padrón) y se caducaría a las fuerzas que no lleguen al 3% de los votos.
La rosca que se viene: La «mesa política» del Presidente, con Patricia Bullrich y Martín Menem a la cabeza, planea llevar el debate al recinto en mayo. Sin embargo, el camino está minado de polémicas, como el artículo que prohíbe contratar asesores extranjeros, una cláusula que ya levantó polvareda en los despachos de la oposición dialoguista.







