El Gobierno pone en duda el viaje de Javier Milei a Inglaterra tras el drástico giro discursivo sobre la causa Islas Malvinas plasmado en la última cadena nacional. Aunque la gira se planificaba desde hace más de un año, fuentes de Casa Rosada y Cancillería evitaron confirmar, a pesar de que en julio un ministro estimó que el mandatario visitaría Londres entre octubre y noviembre para el foro de inversiones «Argentina Week» (evento ya realizado en Nueva York y próximo a desarrollarse en París).
Los planes originales incluían una invitación del ex primer ministro británico Boris Johnson —quien visitó a Milei el año pasado— para gestionar un encuentro en Londres con el líder de los Rolling Stones, Mick Jagger, a pedido del propio presidente argentino. Sin embargo, ante la pérdida de respaldo en la opinión pública, el impacto de la bandera desplegada por la Selección Argentina en el último mundial y el malestar de Donald Trump con el Reino Unido por diferencias geopolíticas, Milei busca recuperar centralidad en la agenda.
Para lograrlo, el jefe de Estado encabezó una cadena nacional junto a su gabinete donde reclamó la soberanía de las Malvinas, anunció un paquete de leyes para el Congreso y confirmó sanciones a las empresas offshore que explotan recursos en el archipiélago, puntualmente en el proyecto Sea Lion impulsado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. Este discurso representa un fuerte viraje en su postura, ya que previamente Milei había respaldado la autodeterminación de los isleños, elogiado a Margaret Thatcher y evitado opinar sobre la actividad de dichas firmas. Finalmente, amparado en las resoluciones de la ONU contra las acciones unilaterales, el mandatario alertó que el proyecto Sea Lion constituye una gravedad inédita al implicar la extracción de un recurso no renovable perteneciente a los argentinos.







